Jueves, 08 Noviembre 2012 10:49

Florencio Luque Pérez

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Florencio Luque Pérez

Artista polifacético y personaje popular, nacido en Montilla, poseía un gran sentido del humor y del divertimiento. Trabajó y colaboró generosamente para las fiestas montillanas, en especial para los carnavales, donde esperada con gran interés su actuación. El carnaval más comentado fue el que, aprovechando una reata de mulas, propiedad de Manuel Ortiz, cargada con pellejos de vino, procedente de su lagar, y que vendía siempre a la bodega de su amigo José Cobos Ruiz, hizo una triunfal entrada por el arco de la calle Santa Brígida. Las mulas ataviadas colorísticamente con sus mejores aparejos, los muleros disfrazados y pintados por Florencio y encima de los pellejos de vino, montados, unos muñecos balanceándose al compás de las bestias, emulando gestos y movimientos histriónicos.

Tenía un famosísimo muñeco, llamado "Don Baltasar", el cual sacaba todos los años al frente de su comparsa.


Florencio Luque Pérez

Don Baltasar, subido en unas andas sobre las que daba saltos y volteretas a capricho de Florencio, era la escusa perfecta para cantar coplas picantes y críticas, además de ser escudo para beber caldo de la tierra en abundancia. Tanta fama adquirió el "Don Baltasar" que fue llevado a Madrid por José Cobos Ruiz con la coral montillana y para hacer publicidad del vino de Cobos. Una copla decía: "Ya está cansado Don Baltasar / ya está cansado de trabajar / y ahora dice el muy guasón / le den dinero para jamón".

Entre las innumerables anécdotas que de él se cuentan, destaca la que ocurrió allá por los años veinte en Córdoba, durante la dictadura de Primo de Rivera, estando prohibidos los carnavales; se llevó una talla de mujer desnuda en tamaño natural y la paseó por Las Tendillas. El gobernador civil ordenó inmediatamente su detención, teniendo que ir su hijo Enrique, que era jefe de Policía en Montilla, a interceder en su liberación.

Construyó un aparato con aspas para volar, el cual se colocaba sobre la espalda y se accionaba con las manos. La primera prueba casi le costó la vida. Era íntimo amigo de los hermanos Garnelo, de quienes utilizaba los dibujos y esculturas para hacer sus muñecos. En el lagar de su propiedad llamado de "La Tomasa" conservaba numerosos muñecos y objetos curiosos fabricados por él, relojes de sol, jaulas de múltiples formas, carros peculiares en su diseño y estructura, y animales y figuras con movimientos mecánicos y automáticos. En Córdoba ganó el primer premio en un concurso de inventos. Presentó un caballo de madera, en tamaño normal. que cuando andaba movía la cabeza, los ojos y la cola. Fue el que hizo las actuales puertas de madera del Ayuntamiento de Montilla y también las que hay en el Salón de Plenos. Ambas las regaló a la ciudad.
 
 
 
 
 

 

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