Desde la vÃa principal de Montilla, La Corredera, se abren dos calles paralelas entre sÃ: Médico Cabello, antes c/ Horno, y La Parra, un enclave de antiguas resonancias vinÃcolas. En ellas se conservan todavÃa partes de la denominada «Bodega Vieja» de los Cobos, fundada en 1906 por JOSÉ COBOS RUIZ, que ocupó un amplio solar urbano situado entre ambas calles. Estas modestas instalaciones vinateras constituyeron el cimiento de una de las bodegas más prestigiosas del marco montillano. Sus edificios vinÃcolas presentaban un volumen reducido pero proporcionado al espacio urbano que ocupaban. Entre ellos, destacaban dos pequeñas naves separadas entre sà por un bello patio empedrado que les daba frescor. Desde su desaparición como bodega propiamente dicha ha sufrido importantes modificaciones que han transformado la distribución original de las distintas dependencias.
De aquella época se conservan aun algunas portadas que recuerdan un estilo propio de arquitectura industrial bodeguera, resaltando sus accesos principal y posterior situados en las calles Parra y Horno
respectivamente. Estas últimas portadas se reconocen a simple vista por presentar un destacado portón recercado bajo arco escarzano, una gran azulejerÃa con el nombre de su fundador y un remate geométrico final compuesto por lÃneas cóncavas y convexas que se complementan lateralmente con un pináculo esférico de piedra, uno a cada lado. En el interior de las instalaciones aún perdura el azulejo redactado por su fundador que revela curiosos datos taurinos: «Los cimientos de estas paredes se cavaron en el albero soleado de un viejo coso taurino, porque aquà estuvo, hasta el año 1906 en que se fundan estas bodegas, la Plaza de Toros de Montilla...». Las bodegas Cobos, constituyeron una gran riqueza para los montillanos, ya que desde los años 1930 más de 50 hombres tuvieron allà una ocupación constante. Fuera de la ciudad, no muy distante del conjunto vinÃcola urbano, se alzaba el lagar de San Francisco Solano, cuyas instalaciones actuaron como digno vivero para tan famosas bodegas, un lugar donde la familia Cobos cultivó la uva Pedro Ximénez para ser convertida en un glorioso vino. una nueva urbanización de lujo, aunque una parte importante de su espacio ya fue anteriormente reutilizado para viviendas. Y es que, debido a su valor sentimental, los responsables municipales, tras visitar la zona, permitieron la construcción de nuevos inmuebles siempre que se respetara la identidad de los elementos arquitectónicos destacables, esto es, las portadas de acceso.
En la llamada bodega de las firmas se almacenaban toneles autografiados por ilustres personalidades, tales como el infante D. Carlos de Borbón, Julio Romero de Torres o «Machaquito»; casi todas las firmas iban precedidas de un elogio a la calidad de sus vinos. «Los Manueles» y «Fino Pompeyo» fueron inicialmente las marcas que más consumieron los buenos bebedores; se decÃa que su calidad era tal que podÃan adoptarse como blasón de los vinos montillanos.
Hoy en dÃa, el viejo solar urbano de as antiguas bodegas Cobos se halla en desuso y pendiente de ser ocupado por Bodega Vieja:
portada de acceso principal desde la calle ParraFoto: A. Moreno
El montillano D. José Cobos RuÃz, fundador de las bode gas que llevaron su primer apellido, fue algo singular en el mundo vitivinÃcola y todo un talismán para su pueblo. Los camiones cargados de vino, cuyos toldos difundieron el pregón de su negocio y de su ciudad natal: Bodegas Cobos / Montilla, llegaron a circular hacia Madrid con más frecuencia que los del pescado. AsÃ, las botellas lacradas durante una jornada laboral podÃan ser descorchadas al dÃa siguiente en la capital de España. La instalación pionera fue llamada Bodega Vieja.