Esta tesis doctoral se ha dedicado a los artefactos más comúnmente utilizados por los almazareros cordobeses del siglo XVIII: muelas verticales, prensas de torre o de viga, etc.
Estos primitivos artilugios, con tecnologÃa subsidiaria de la civilización romana, presentaban unas dimensiones que influÃan en el diseño final de la nave industrial o del recinto almazarero donde se ubicaban y una potencia de funcionamiento definida por el peso de un macizo pétreo: muela, quintal, etc.
El objetivo principal del presente trabajo ha sido determinar el origen y la historia de una gran almazara fundada por el marquesado de Priego en plena sierra de Montilla bajo el nombre de Casa-Molino de Jesús Nazareno, popularmente conocido por Molino Nuevo del Diezmo, y que durante la Edad Contemporánea tomó la denominación actual: Molino del Toro. Junto a esta investigación histórica, se ha realizado un estudio gráfico del citado molino aceitero para definir su tecnologÃa y arquitectura iniciales. Para poder interpretar las caracterÃsticas ingenieriles existentes en las almazaras cordobesas del siglo XVIII, se ha elaborado además un análisis tipológico y funcional de las mismas, resultando el Molino Nuevo del Diezmo una construcción rural que puede servir de modelo a nivel provincial como almazara con prensas de viga.
En el siglo XVIII, la industria del aceite de oliva requerÃa de un importante y diferenciado espacio arquitectónico para contener la maquinaria primitiva, pesada y enorme, asà como los elementos complementarios que debÃa utilizar: aljibe o pozo, caldera, decantadores, etc. Las torres de contrapeso actuaban como puntos de apoyo para neutralizar el empuje de las vigas durante la prensada, por lo cual fueron en sà parte integrante del propio mecanismo al igual que los castilletes móviles de piedra maciza lo fueron para las prensas de torre. Durante casi toda la Edad Moderna, el marquesado de Priego tuvo el monopolio del aceite de oliva en Montilla. Los agricultores se vieron obligados a entregar sus aceitunas en las instalaciones señoriales de la ciudad y a pagar la correspondiente maquila. Por otro lado, la edificación de nuevas almazaras populares al servicio de los oleicultores quedó estrictamente prohibida. Todos estos acontecimientos fueron la causa de numerosos conflictos sociales que se intensificaron por la reducida capacidad productiva del molino señorial en relación a la gran demanda existente. Ya en el siglo XVIII, el marquesado de Priego, anexado entonces a la Casa Ducal de Medinaceli, concedió diversas licencias para el uso particular de los molinos y, por otra parte, construyó nuevas almazaras en las zonas rurales más distantes al núcleo urbano. La mayor de todas ellas fue denominada Casa-Molino de Jesús Nazareno, que albergó tres prensas de viga con sus respectivas máquinas para moler y sus torres de contrapeso.