Sobre Montilla (20)
Estudio histórico-técnico sobre las almazaras cordobesas en el siglo XVIII: aplicación al Molino del Toro (Montilla)
Escrito por Editor
Esta tesis doctoral se ha dedicado a los artefactos más comúnmente utilizados por los almazareros cordobeses del siglo XVIII: muelas verticales, prensas de torre o de viga, etc.
Estos primitivos artilugios, con tecnologÃa subsidiaria de la civilización romana, presentaban unas dimensiones que influÃan en el diseño final de la nave industrial o del recinto almazarero donde se ubicaban y una potencia de funcionamiento definida por el peso de un macizo pétreo: muela, quintal, etc.
El objetivo principal del presente trabajo ha sido determinar el origen y la historia de una gran almazara fundada por el marquesado de Priego en plena sierra de Montilla bajo el nombre de Casa-Molino de Jesús Nazareno, popularmente conocido por Molino Nuevo del Diezmo, y que durante la Edad Contemporánea tomó la denominación actual: Molino del Toro. Junto a esta investigación histórica, se ha realizado un estudio gráfico del citado molino aceitero para definir su tecnologÃa y arquitectura iniciales. Para poder interpretar las caracterÃsticas ingenieriles existentes en las almazaras cordobesas del siglo XVIII, se ha elaborado además un análisis tipológico y funcional de las mismas, resultando el Molino Nuevo del Diezmo una construcción rural que puede servir de modelo a nivel provincial como almazara con prensas de viga.
En el siglo XVIII, la industria del aceite de oliva requerÃa de un importante y diferenciado espacio arquitectónico para contener la maquinaria primitiva, pesada y enorme, asà como los elementos complementarios que debÃa utilizar: aljibe o pozo, caldera, decantadores, etc. Las torres de contrapeso actuaban como puntos de apoyo para neutralizar el empuje de las vigas durante la prensada, por lo cual fueron en sà parte integrante del propio mecanismo al igual que los castilletes móviles de piedra maciza lo fueron para las prensas de torre. Durante casi toda la Edad Moderna, el marquesado de Priego tuvo el monopolio del aceite de oliva en Montilla. Los agricultores se vieron obligados a entregar sus aceitunas en las instalaciones señoriales de la ciudad y a pagar la correspondiente maquila. Por otro lado, la edificación de nuevas almazaras populares al servicio de los oleicultores quedó estrictamente prohibida. Todos estos acontecimientos fueron la causa de numerosos conflictos sociales que se intensificaron por la reducida capacidad productiva del molino señorial en relación a la gran demanda existente. Ya en el siglo XVIII, el marquesado de Priego, anexado entonces a la Casa Ducal de Medinaceli, concedió diversas licencias para el uso particular de los molinos y, por otra parte, construyó nuevas almazaras en las zonas rurales más distantes al núcleo urbano. La mayor de todas ellas fue denominada Casa-Molino de Jesús Nazareno, que albergó tres prensas de viga con sus respectivas máquinas para moler y sus torres de contrapeso.
Explotación minera de oligisto romana en Montilla
Escrito por Editor
La gran actividad minera de la civilización romana se hizo especialmente intensa en Hispania, con explotaciones repartidas por todo su territorio, algunas de gran envergadura como las
de Almadén o RÃo Tinto. La mayor parte de las mineralizaciones romanas se han visto afectadas por nuevas etapas de actividad en relación directa con el auge minero experimentado durante la Edad Contemporánea (siglos XIX y XX), pero en algunos casos se conservan Ãntegramente las estructuras originales en todo su esplendor. Esto último se da en Piedra Luenga, uno de los yacimientos ferruginosos más importantes de la campiña cordobesa desde la romanización.
La madera, el hierro y el arte del tonelero montillano
Escrito por Editor
Desde que ciertos artesanos de la Galia romana (actual Francia) idearon un sistema para cortar varios listones de madera y unirlos con aros de hierro, creando asà el barril, la tonelerÃa se convirtió en una manifestación necesaria para la industria del vino, aunque al principio sólo fue utilizada para el transporte vinÃcola hacia otros lugares. Posteriormente, en los monasterios medievales, se descubrió que los caldos envejecÃan mejor y prolongaban su vida si eran almacenados en recipientes de madera: toneles. La producción vitivinÃcola tiene una tradición de siglos en el término municipal de Montilla, cuyo legado atrajo a la ciudad toda clase de
actividades industriales relacionadas con el vino, entre ellas la tonelerÃa. Con el artÃculo que a continuación exponemos, se tiene la pretensión de poner en valor al gremio artesanal de los toneleros montillanos, grandes maestros que desde tiempos centenarios han posibilitado la salvaguarda del vino en las bodegas de crianza y en las casas de los que saben disfrutarlo.
Texto: Ma Yolanda López Gálvez y Alberto Moreno Vega
Más abajo enlace para la descarga completa del artÃculo.
El montillano D. José Cobos RuÃz, fundador de las bode gas que llevaron su primer apellido, fue algo singular en el mundo vitivinÃcola y todo un talismán para su pueblo. Los camiones cargados de vino, cuyos toldos difundieron el pregón de su negocio y de su ciudad natal: Bodegas Cobos / Montilla, llegaron a circular hacia Madrid con más frecuencia que los del pescado. AsÃ, las botellas lacradas durante una jornada laboral podÃan ser descorchadas al dÃa siguiente en la capital de España. La instalación pionera fue llamada Bodega Vieja.
Los antiguos alfares-obradores La elaboración del barro La fabricación de materiales cerámicos destinados a la construcción,como por ejemplo ladrillos y tejas, o a la industria, sobre todo tinajas donde se almacenaban el vino y el aceite de oliva elaborados en lagares y almazaras respectivamente, representó desde tiempos pasados un buen oficio para muchos montillanos, una profesión que se potenció con el crecimiento urbanÃstico de la ciudad y el desarrollo agrario del municipio.
Generalmente, la materia prima se buscaba en lugares próximos a un obrador o alfar, pudiendo quedar situada en una ladera o en suelos llanos. Una vez localizada ésta, en primer lugar, era necesario elegir la veta de arcilla, quitando “la flor de la tierraâ€, es decir, sus primeras capas. La extracción se hacÃa con pico y pala y a cielo descubierto. La recogida de la tierra se solÃa realizar, sobre todo, durante cada primavera, cuyo volumen era luego trasladado hacia el alfar con mulas y carros. Por ello, resulta de gran importancia recordar la riqueza y tradición en las artes del barro que tuvo Montilla. Desde los albores de la Edad Moderna, se produjo una creciente actividad extractiva de las arcillas concentradas en los abundantes alfares localizados por toda la campiña cordobesa.
El oficio de aguador fue muy importante para todos los andaluces.
Nadie ha descrito ese oficio como Cervantes en La ilustre fregona, ni pintado a uno de ellos como Velázquez en El aguador de Sevilla (1620):
En la provincia de Córdoba, que siempre ha estado muy ligada al concepto del agua, por su clima y por las influencias culturales que nos dejaron los árabes, el aguador fue una figura tÃpica y necesaria hasta mediados del siglo XX, cuando comenzaron a implantarse las actuales redes de abastecimiento de agua potable. Las ciudades de antes tenÃan fuentes públicas adosadas a muros y decoradas con vistosas decoraciones, como las ubicadas en Priego de Córdoba, que proporcionaban agua a los cansados viandantes para beber.
